Parroquia – Iglesia Catedral de Chascomus

Anunciamos la Buena Noticia del Evangelio

DIÓCESIS DE CHASCOMÚS

Catedral Nuestra Señora de la Merced

MENSAJE DE CUARESMA DE NUESTRO OBISPO

CARTA PASTORAL “ESPERAMOS OÍR TU VOZ”

La Asamblea del Pueblo de Dios, celebrada el año pasado en Dolores, nos ha dejado una alegría profunda, propia del Espíritu. La alegría de sabernos familia diocesana, de experimentarnos hermanos, de reconocernos Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios. La vivencia del año jubilar, como peregrinos de esperanza, nos ha impulsado a celebrar a Jesucristo, centro de nuestra fe, sentido de nuestras vidas, razón de nuestra existencia.

Entre tantas peregrinaciones del año jubilar, hemos peregrinado a nuestra fuente bautismal, donde nació nuestra fe, celebrando la alegría de ser hijos de Dios y de pertenecer a la Iglesia. Nuestra dignidad bautismal nos movió a participar activamente en la Asamblea de octubre de 2025, haciendo memoria agradecida de nuestra fe y soñando juntos un horizonte común rumbo a los 50 años que celebraremos como diócesis en el 2030. Hemos podido recoger en distintas instancias, junto al Consejo Pastoral Diocesano (Co.Pa.Di.), las conclusiones, aportes, miradas para ir delineando un camino compartido.

En sintonía con la Iglesia universal, deseamos vivir la sinodalidad, el caminar juntos en todos los niveles: parroquial, zonal y diocesano. Se trata de un camino espiritual más que de una estrategia pastoral. Es un camino de conversión personal y comunitaria, a fin de que todas nuestras estructuras eclesiales se vuelvan más sinodales. De modo especial, necesitamos crear y recrear los Consejos Pastorales Parroquiales (CO.PA.PA.), para que todas las voces puedan estar representadas. En un mundo tan fragmentado, donde prima el individualismo y nos tienta el aislamiento, necesitamos caminar con un rumbo, con pequeñas metas y orientaciones, para ayudarnos en nuestra pertenencia común.

Esperamos oír tu voz. El bautismo nos confiere una dignidad sagrada, una misión única e irrepetible, para dar un aporte creativo y original al mundo y a la Iglesia. Todos somos llamados a tomar parte activa de la vida eclesial, a participar con nuestras capacidades y talentos, vocaciones y carismas. Cada uno tiene un don, una palabra para decir. Frente al destrato, la indiferencia y el ninguneo, elegimos la cultura del encuentro, del diálogo, de sentarnos en la misma mesa, aunque seamos distintos, con la convicción de dejarnos enriquecer por las voces de todos. En este año, deseamos priorizar la escucha, atenta y activa, como un modo de ser Iglesia, abriéndonos al Espíritu, que en su novedad nos desinstala, nos mueve al cambio, a la conversión.

En este tiempo de Cuaresma pedimos la gracia de ser una Iglesia discípula, que siempre está aprendiendo, que se pone a la par para escuchar, porque no tiene la respuesta para todo. Escuchar para empatizar y aliviar, escuchar para consolar y ponernos al lado de los afligidos, los cansados, los jóvenes, los adultos mayores que están solos en sus hogares, los desanimados, los que, con un profundo dolor en su alma, están con ideas suicidas…

En un mundo signado por el ruido y la multiplicación de estímulos que nos atontan y nos aíslan, necesitamos detener nuestra prisa, acallar nuestros murmullos interiores para disponernos a la escucha. Se trata de una actitud espiritual, que requiere de una disciplina. Por ello, proponemos la oración silenciosa y reposada delante del Señor, escuchando con atención su Palabra. Esto nos permitirá ir identificando nuestros obstáculos para la escucha, nuestros prejuicios, nuestras sorderas, nuestros bloqueos, que nos impiden percibir la brisa suave del Espíritu. Para ello, nos ayudará retomar algunas intuiciones de las experiencias que marcaron nuestra fe y que compartimos en la Asamblea, como el SINE (Sistema Integral de

Nueva Evangelización), las Capillas de Adoración, las pequeñas comunidades en torno a la Palabra, los retiros espirituales en su gran variedad y formato (Cursillos, Encuentros con Cristo, Jornadas, Llamadas, Kerygma, Ejercicios espirituales, Emaús, Jornadas de oración contemplativa). La primera voz que queremos y necesitamos escuchar es la del Maestro Jesús, que con su Palabra nos enardece el corazón (Lc 24,32) y lo llena con el fuego de su amor.

Otra disciplina muy valiosa y necesaria que queremos fomentar en este tiempo es la conversación en el Espíritu, que implementamos con tanto fruto en la Asamblea y en las jornadas posteriores de recepción de las voces y de los aportes de muchos fieles que participaron. Se trata de un diálogo sereno y atento, que nos dispone a acoger con más disponibilidad la voz del Señor en la originalidad sagrada de cada hermano. De este modo, la palabra no es acaparada por unos pocos, sino que se comparte y enriquece con la tonalidad de todos. La conciencia aislada nos separa y divide, nos coloca en veredas opuestas, para desconfiarnos, sospecharnos y juzgarnos. Se trata, por el contrario, de descubrir juntos la voluntad de Dios, y esto lo vamos logrando con la escucha y el discernimiento comunitario. Es un proceso lento, paciente y confiado, de discipulado humilde. Esto nos permitirá conocernos mejor y reconocernos, con nuestras riquezas, dones, carismas, para que, impulsados por el Espíritu, que es armonía, los pongamos al servicio de la Evangelización.

Una escucha hacia el interior de las comunidades y una escucha atenta al mundo, a la cultura actual, a los distintos ámbitos donde se desarrolla la vida civil, social y política. Celebro la mesa de diálogo social llevada adelante por la pastoral social diocesana en Dolores y en Chascomús. Animo a replicar esta experiencia en los diversos distritos de nuestro territorio. Este diálogo respetuoso y sostenido, nos permitirá responder más adecuadamente con el mensaje de Jesucristo a la sed de nuestro pueblo. Escuchar la sed, sintonizar con la sed, para poder ofrecer esa Agua viva (Jn 4,10-11), la única que sacia y da vida plena.

Esta escucha la queremos concretar especialmente en dos instancias, una parroquial, en el primer semestre, con la salida de los misioneros parroquiales de la escucha y la asamblea parroquial. Y la segunda en forma de Asamblea zonal, en el segundo semestre.

Decía el Papa León: Ser Iglesia sinodal significa reconocer que la verdad no se posee, sino que se busca juntos, dejándonos guiar por un corazón inquieto y enamorado del Amor. Queridos hermanos y hermanas, debemos soñar y construir una Iglesia humilde. Una Iglesia que no se mantiene erguida como el fariseo, triunfante y llena de sí misma, sino que se abaja para lavar los pies de la humanidad; una Iglesia que no juzga como hace el fariseo con el publicano, sino que se convierte en un lugar acogedor para todos y para cada uno; una Iglesia que no se cierra en sí misma, sino que permanece a la escucha de Dios para poder, al mismo tiempo, escuchar a todos. Comprometámonos a construir una Iglesia totalmente sinodal, totalmente ministerial, totalmente atraída por Cristo y por lo tanto dedicada al servicio del mundo (Homilía Jubileo equipos sinodales, 26/10/25).

De este modo, en medio de tanta violencia, nuestras comunidades, a través de la escucha y del diálogo, realizarán su aporte valioso en favor de una paz desarmada y desarmante, y serán para nuestros pueblos profecía de la cultura del encuentro (DFSS 121). Practicado con humildad, el estilo sinodal puede hacer de la Iglesia una voz profética en el mundo de hoy. La Iglesia sinodal es como un estandarte alzado entre las naciones (DFSS 47).

Y en esta escucha, queremos privilegiar a los jóvenes, a quienes reconocimos en la Asamblea como signos de esperanza y como llamada del Señor a estar más cerca de ellos, ofreciéndoles espacios de encuentro y de atención, abriéndoles más las puertas de las

parroquias y capillas, saliendo a su encuentro para estar y acompañarlos donde ellos están, para valorarlos y promocionarlos. Por eso, les quise dedicar una carta especialmente dirigida a ellos, para expresarles la cercanía de Dios y lo valioso que son a sus ojos…

Hablando justamente de los jóvenes, decía el Papa León: ¡Cuántas pobrezas oprimen nuestro mundo! Ante todo, son pobrezas materiales, pero también existen muchas situaciones morales y espirituales, que a menudo afectan sobre todo a los más jóvenes. Y el drama que las atraviesa a todas de manera transversal, es la soledad. Ella nos desafía a mirar la pobreza de modo integral, porque ciertamente a veces es necesario responder a las necesidades urgentes, pero en general lo que debemos desarrollar es una cultura de la atención, precisamente para romper el muro de la soledad. Por eso queremos estar atentos al otro, a cada persona, allí donde estamos, allí donde vivimos, transmitiendo esta actitud ya desde la familia, para vivirla concretamente en los lugares de trabajo y de estudio, en las diversas comunidades, en el mundo digital, en todas partes, empujándonos hasta los márgenes y convirtiéndonos en testigos de la ternura de Dios (Papa León XIV, Homilía Jornada Mundial de los pobres 2025).

Como fruto de la Asamblea vimos muy necesaria la formación como discípulos misioneros de Jesús. En medio de la crisis de participación, marcada por la cultura de la indiferencia y de la impotencia, nosotros queremos apostar por una cultura del compromiso y de la esperanza. Para ello dispondremos, en la primera mitad del año, de una instancia diocesana de formación, además de las existentes, que nos ayudará a formar líderes, que tanto necesitamos, en las distintas iniciativas pastorales. Y a su vez, en el segundo semestre contaremos con otra instancia en torno al discernimiento, para disponer de más herramientas para descubrir juntos la voluntad de Dios para nuestra diócesis.

Esperamos oír tu voz. Elegimos este modo de ser Iglesia que escucha, que sabe hacer silencio para acoger a Dios en la oración, en el encuentro con el otro, en la naturaleza, nuestra casa común, donde tan elocuentemente se nos muestra en la belleza de los paisajes de nuestra diócesis. Centrar toda nuestra atención en el otro, en peregrinación constante hacia la tierra sagrada del corazón del hermano, donde Dios habita para darnos su Palabra, para recibir su riqueza, para empatizar con su sed, con los clamores más profundos de nuestro pueblo. Dispuestos siempre a aprender y a desaprender, dispuestos a desarmarnos de todo prejuicio, para dejarnos conducir por el Espíritu del Señor hacia esa tierra prometida que Dios soñó.

Esperamos oír tu voz. Se lo decimos a Jesús, se lo decimos a cada hermano. Nos lo decimos como Pueblo de Dios, que queremos caminar juntos y escucharnos más, saboreando esta experiencia, este gusto espiritual de ser pueblo (EG 268 ss). Convocados por Dios, todos juntos, sin dejar a nadie fuera, en esta tierra sagrada de nuestra amada diócesis, donde Dios nos encomendó una misión.

Que en esta Cuaresma nos dejemos seducir y llevar al desierto, para que el Señor nos hable al corazón (cfr. Os 2,16). Que esta invitación a la conversión, nos disponga para dejarnos corregir, modelar por el Espíritu y así transformar todas nuestras estructuras para que se vuelvan más sinodales, más participativas, más misioneras. Escucharnos, discernir, participar para que todo se vuelva más ágil para el anuncio apasionado y apasionante de la Persona de Jesús y la Buena Noticia de su Reino.

+Padre Juan Ignacio Liébana Obispo de Chascomús

18 de febrero 2026 – Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma

ESPERAMOS OÍR TU VOZ

A través de los párrocos y de los referentes parroquiales que participaron de la Asamblea diocesana, haremos llegar desde el CO.PA.DI. a cada comunidad, los instrumentos y guías para llevar adelante este itinerario de escucha del Espíritu.

De Cuaresma a Pascua: TIEMPO DE PREPARACIÓN PARA LA ESCUCHA

Se van buscando y preparando los misioneros de la escucha en cada comunidad parroquial.

De Pascua a Pentecostés: MISIÓN DE ESCUCHA

Como comunidad parroquial nos ponemos a la escucha. Salimos a consultar al Pueblo de Dios.

En torno a Pentecostés: ASAMBLEA PARROQUIAL

Recogemos la experiencia del tiempo de escucha, a la luz del Espíritu Santo. Nos escuchamos como comunidad parroquial y a todos los que invitamos a la Asamblea.

MES DE SEPTIEMBRE: ASAMBLEAS ZONALES

Zona Norte: Sábado 12 de septiembre Zona Centro: Sábado 19 de septiembre Zona Sur: Sábado 26 de septiembre

Cursos virtuales de formación diocesana 2026 (duración 5 encuentros)

“Formación de líderes comunitarios” (a cargo de Renova +): comienza el sábado 11 de abril de 9 a 10:30 hs.

“Formación sobre el discernimiento” (coordinan Hermanos Vocacionistas): comienza el sábado 8 de agosto de 9 a 10:30 hs.

Para más información comunicarse al obispado de Chascomús: 2241-425429 obispado@obispadochascomus.org.ar

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